- Noticias
- 1 likes
- 3791 visualizaciones
- 0 comentarios
Probablemente este verano hayamos expuesto nuestros pies a uno de los factores que, a menudo, más causan hongos en las uñas: la humedad y los ambientes cálidos. Los baños en piscinas, lagos, ríos y playas pueden habernos predispuesto a sufrir onicomicosis, una infección de las uñas por hongos (en este caso, de los pies), especialmente si ya la habíamos sufrido anteriormente. Sin embargo, en nuestra vuelta a la rutina podemos adoptar ciertas medidas preventivas y aplicar algunos productos para evitar desarrollar una reinfección. En este artículo repasaremos en qué consiste la onicomicosis, qué síntomas provoca, por qué se produce y cómo tratarla, ya que, si no se actuamos a tiempo, puede cronificarse y extenderse a otras uñas del pie.
¿Qué es la onicomicosis?
Dentro de las principales patologías podales, una de las más extendidas son las infecciones fúngicas. La onicomicosis (del griego onyx -uña- y myke – hongo) es una infección de las uñas por hongos, que puede afectar tanto a las uñas de las manos como de los pies, pero afecta más a las de los pies. Esta infección está causada por hongos del tipo dermatofitos, aunque otras clases de hongos como las levaduras y hongos no dermatofitos también pueden causarla. Los hongos se transmiten por contacto directo y conviven con nosotros habitualmente sin producir infección, hasta que ciertos factores favorecen su desarrollo.
Causas de la onicomicosis
Entre las causas de la onicomicosis, debemos mencionar los siguientes factores:
- La humedad y los ambientes cálidos: los deportes acuáticos y el uso de un calzado cerrado mantienen el pie húmedo, hecho que favorece la aparición de este hongo
- El envejecimiento: como, a medida que pasa el tiempo, nuestras defensas se debilitan y acumulamos más cantidad de hongos que colonizan el pie, es más fácil desarrollar este dermatofito
- Padecer otras infecciones fúngicas, como el pie de atleta o tiña ungueal, muy propios de deportistas que continuamente tienen los pies húmedos (nadadores, corredores, etc.)
- Sufrir otras enfermedades dermatológicas, como la psoriasis
- Padecer enfermedades crónicas, muy propias de las personas mayores, como la diabetes y una circulación periférica pobre, ya que estas afecciones afectan negativamente al sistema inmunitario
- Sufrir inmunosupresión y defectos genéticos: si tenemos menos defensas a causa del VIH, tratamientos de quimioterapia, terapia inmunosupresora o tomamos antibióticos continuamente, seremos más proclives a desarrollar esta infección. También puede aparecer en caso de tener defectos genéticos que provocan alteración de la función inmune
- Tener familiares que sufren esta infección, ya que pueden contagiarnos.
Habitualmente la onicomicosis no causa molestias, pero sí que altera la estética de las uñas afectadas, engrosándolas y cambiándolas de color, mostrando una imagen desagradable. Esta infección fúngica puede afectar una sola uña o varias (a veces los hongos se extienden a otras uñas de los pies) y causar varias alteraciones en diversas partes.
Diagnóstico
Para determinar si sufrimos onicomicosis o no, el médico valorará los síntomas y realizará una exploración detallada de las uñas del pie. Si observa cambios en la coloración, la forma o la consistencia de la uña (fragilidad o engrosamiento) puede sospechar que se trata de una infección fúngica, aunque, como otras enfermedades también pueden provocar estas alteraciones en las uñas de los pies (por ejemplo, no hay que confundir la melanoniquia o uña marrón del pie, un tipo de infección fúngica, con la uña negra resultado de un traumatismo repetido), puede que requiera una muestra o un cultivo para comprobar la presencia de dichos hongos.
Tratamiento de la onicomicosis
Eliminar los hongos en las uñas de los pies no es imposible, pero es un proceso muy lento (las uñas tardan bastante en crecer y el tratamiento debe aplicarse durante un largo periodo de tiempo) y es fácil que se produzca una nueva infección. Seguidamente analizaremos las varias opciones de tratamiento que existen:
- Antifúngicos tópicos: si la onicomicosis no afecta a la raíz de la uña, podemos aplicar un pincel para hongos para tratar y prevenir la infección, y reducir también la decoloración de la uña, si se ha producido. Con este tratamiento, se impide el avance de la infección y se mejora sustancialmente el aspecto de la uña, solucionando el problema estético.
- Antifúngicos orales: en caso de que la uña esté afectada, el tratamiento consistirá en tomar medicamentos antifúngicos orales.
Prevención de la onicomicosis
Además de usar pinceles que ayudan a prever la aparición de esta infección fúngica o recaídas, también podemos llevar a cabo varias medidas preventivas:
- mantener el pie seco y aireado, especialmente si practicamos deportes de agua o somos aficionados a correr y solemos tenerlo húmedo. También es muy importante secar muy bien los pies después de ducharse
- evitar caminar descalzo en vestidores, piscinas y otros lugares públicos
- evitar utilizar zapatos demasiado ajustados
- usar calcetines de algodón absorbentes al practicar deporte y cambiarlos antes de que se humedezcan. También es muy recomendable utilizar polvos secantes dentro de las zapatillas deportivas para absorber la humedad
- detectar alteraciones en las uñas de forma precoz para poder tratarlas cuanto antes
- no compartir calzado con familiares o amigos, especialmente con aquellas personas que puedan sufrir esta infección.
Comentarios (0)