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El cambio de hora en primavera y otoño es algo a lo que todos estamos muy acostumbrados de forma mental y no tanto en ocasiones de forma física. Es además un tema que últimamente se discute mucho basándose en sus pros y sus contras. En realidad, no tiene demasiado efecto a nivel práctico y económico, pero hay algunas personas que lo sufren y te contamos cómo remediarlo.
¿Cómo afecta el cambio horario a nuestro cuerpo?
El efecto más inmediato del cambio de hora es una alteración en la secreción de melatonina. Esta hormona regula los estados de vigilia y sueño en función de la luz solar. Cuanta más luz haya menos melatonina se produce, así que la función que tiene esta hormona de inducir el sueño se produce más tarde.
Como los horarios de nuestra vida se mantienen nos levantamos una hora antes, o una hora más tarde en función si es el cambio de primavera o de otoño, y se rompe la rutina del sueño. Es algo similar a lo que sucede con el jet lag cuando viajamos a un país con un uso horario diferente.
Este cambio de la secreción de melatonina hace que nos resintamos y nos sintamos más cansados e incluso más irritables, afectando especialmente a niños y personas mayores que son más sensibles a los cambios hormonales.
¿Cómo adaptarse al cambio horario?
Lo primero que debes saber es que es un mal leve y pasajero ya que el organismo se adapta rápidamente, pero hay algunas cosas que puedes hacer para llevarlo mejor:
- Adaptación paulatina: no cambies el horario bruscamente. Durante una semana acuéstate unos minutos más tarde y levántate también unos minutos más tarde. De esta forma la adaptación será progresiva y se reducirá mucho su efecto.
- Evita abusar de la siesta: combatir ese repentino cansancio con una siesta que no está en la rutina no mejora la recuperación, la empeora porque alteras aún más tu reloj interno. Es como cuando viajas y sufres jet lag. Lo que debes hacer no es descansar cuando te lo pida el cuerpo si no tratar de adaptarlo a las nuevas circunstancias de la luz.
- Haz deporte: El deporte activa nuestro cuerpo, así que te dará un impulso cuando estés cansado para llegar a las horas de oscuridad preparado para descansar y readaptarte.
- Exponerse a la luz del sol: salir a la calle y dejar que el sol te dé durante una o dos horas puede ayudar a sincronizar los ritmos desestabilizados.
- Sé consciente de la situación: Tu cuerpo se regula mediante la naturaleza, no mediante un aparato electrónico que llevas en la muñeca. Día y noche, luz y oscuridad, eso es lo que “ve” y lo que entiende tu organismo. Así que mientras sigamos cambiando la hora dos veces al año, en esas semanas procura guiarte más por el sol que por tu reloj (aunque no olvides mirarlo de vez en cuando para no llegar tarde a tus citas).
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