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Si, otra vez …
No es que seamos pesadas, es que no nos cansamos de repetir que los músculos del suelo pélvico cumplen una función muy importante y no queremos que se te olvide: hacen de soporte para tus órganos internos, participan en los últimos pasos del proceso digestivo y entran en juego durante el orgasmo.
Por todos esos motivos es importante adquirir el hábito de ejercitar el suelo pélvico.
Pero ningún cuerpo es igual; a lo mejor no sabes cómo averiguar si tienes el suelo pélvico debilitado. A continuación te ayudamos a detectar si tu suelo pélvico necesita una dosis de ejercicio.
Puede que tengas el suelo pélvico débil si…
- Tienes pérdidas de orina, 1 de cada 4 mujeres españolas sufre incontinencia o, lo que es lo mismo, pérdidas de orina. No te sientas mal ni sola si tienes pequeñas pérdidas al estornudar o toser, es mucho más común de lo que crees. Eso sí, ejercitar el suelo pélvico puede marcar una gran diferencia.
- No eres tan sensible como antes. Tener el suelo pélvico fuerte está directamente ligado con la intensidad de los orgasmos. Y es que el orgasmo no deja de ser una serie de contracciones, por lo que cuanto más fuertes estén los músculos, mejor. Tanto en solitario como en pareja, un suelo pélvico fuerte te permitirá sentir en mayor grado los orgasmos. Si últimamente has notado que tus orgasmos no te elevan al cielo como antes, a lo mejor la solución es ejercitar el suelo pélvico.
- Los tampones y las copas menstruales no se quedan en su sitio. Nuestra recomendación es que uses la copa menstrual: es el mejor método. Ahora bien, si después de probar todas las opciones, llegas a la conclusión de que ninguna te funciona durante la menstruación porque tienes la sensación de que «se caen», seguramente tengas el suelo pélvico débil.
El cuerpo también cambia con el paso de los años sin que nos demos cuenta. Por ejemplo, tras dar a luz (ya sea por parto vaginal o por cesárea), el embarazo debilita el suelo pélvico. Es una de las razones por las que existen diferentes tipos de tallas de copa menstrual.
Te notas pesada, la sensación de pesadez en la vagina puede indicar que algo no va bien.
Si te sientes así, lo mejor es acudir al ginecólogo. Pero antes de eso, tú sola puedes comprobar si el problema son los músculos del suelo pélvico o no.
Ponte cómoda y métete un dedo en la vagina. Colócalo contra la pared vaginal y aprieta como si intentaras aguantarte el pis. Si al hacerlo notas algún movimiento, son los músculos del suelo pélvico. Si por el contrario no notas nada, seguramente sea hora de empezar con los ejercicios.
Ya sé que tengo el suelo pélvico debilitado. ¿Qué hago ahora?
Si te has sentido identificada con alguno de estos indicadores, siempre y cuando no sea algo muy acentuado, puedes empezar con los ejercicios de Kegel con un entrenador como Laselle. Este ejercitador te deja trabajar a tu ritmo y desde casa con ejercicios muy fáciles.
Si, por el contrario, no tienes claro el nivel de fortalecimiento de tu suelo pélvico y quieres un ejercitador más concreto, KegelSmart es la mejor opción.
Sus sensores internos miden la fuerza con la que estás contrayendo los músculos y ajustan automáticamente el nivel para que sea específico a ti.
De todas formas, si no sabes exactamente qué te pasa, o los ejercicios no te funcionan, lo ideal es que acudas al médico y le expliques el problema. A lo mejor no estás realizando correctamente los ejercicios; un especialista es quien mejor te va a guiar para conseguir un suelo pélvico de 10.
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